lunes, 29 de marzo de 2010

A Rosario

Esta hoja arrebatada a una corona
que la fortuna colocó en mi frente
entre el aplauso fácil e indulgente
con que el primer ensayo se perdona.

Esta hoja de un laurel que aún me emociona
como en aquella noche, dulcemente,
por más que mi razón comprende y siente
que es un laurel que el mérito no abona.

Tú la viste nacer, y dulce y buena
te estremeciste como yo al encanto
que produjo al rodar sobre la escena;

Guárdala y de la ausencia en el quebranto,
que te recuerde de mis besos, llena,
al buen amigo que te quiere tanto.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Un amigo es a veces el desierto

Un amigo es a veces el desierto,
otras el agua.

Despréndete del ínfimo rumor
de agosto; no siempre
un cuerpo es el lugar de la furtiva
luz desnuda, de cargados
limoneros de pájaros
y el verano en el pelo;
en el follaje oscuro del sueño
es donde brilla
la piel molaja,
la floración dificil de la lengua.

Lo cierto es la palabra.

Eugenio de Andrade

miércoles, 17 de marzo de 2010

Miradas que lo dicen todo

"Miradas que lo dicen todo,
la picardía de un chiste,
noches de rumba y días de paseo,
un buen consejo en el momento justo,
ver lo mejor de la vida en una sonrisa,
el abrazo sincero en la adversidad.



Esas cosas tan sencillas
son las que encontramos
en alguien a quien
consideramos
un amigo".


Anónimo

viernes, 12 de marzo de 2010

A mis amigos

Cuando no reste ya ni un solo grano
de mi existencia en el reloj de arena,
al conducir mi gélido cadáver,
no olvidéis esta súplica postrera:

No lo encerréis en los angostos nichos
que llenan la pared formando hileras,
que en la lóbrega, angosta galería
jamás el sol de mi país penetra.

El campo recorred del cementerio,
y en el suelo cavad mi pobre huesa;
que el sol la alumbre y la acaricie el aura,
y que broten allí flores y hierbas.

Que yo pueda sentir, si allí se siente,
a mi alrededor y sobre mí, muy cerca,
el vivo rayo de mi sol de fuego

José Gautier

lunes, 8 de marzo de 2010

Al amigo que tenemos

Aquella vez que tropezamos
éramos pichones huidos del nido
cachorros jugando en el camino
tan solo dos desconocidos.

Retoños de árboles distintos
pétalos de corolas diferentes
hijos del mundo y de esta tierra
anónimos hermanos del alma.

Pero...
La mágica esencia del destino
que embebe cada trazo de la vida
enlazó tu espíritu y el mío
y dictando ecos de lealtad,
Dijo...
Éste es el día, éste es tu amigo.

Hugo Otero