Tenía muchos años vividos
en medio de falsedad y engaños,
no creía en la verdadera amistad
mi corazón estaba cerrado a la falsedad.
No tenía esperanza alguna,
a mi corazón y a mi alma
yo un candado había colocado
y a la amistad lo había cerrado.
Pero un día algo sucedió
Dios trajo a mi vida,
la luz de un nuevo día
y mi corazón resplandecía.
Dios, el candado quebró
y la frescura de tu amistad
a mi endurecido corazón llegó
y dije, amistad, existe en verdad.
Una amistad dulce y pura
que rompió el fuerte candado
de la decepción más dura
dando pasó a la amistad que perdura.
Gracias le doy a Dios en verdad
por tanto amor que derramó,
uniendo así, nuestras vidas
uniéndolas para siempre sin medida…
Gracias mi amada amiga
por ser mi musa inspiradora
y poder expresar nuestra amistad
que cada día es más cautivadora.
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